sábado, 21 de mayo de 2016

Dans la serre (En el invernadero) - Edouard Manet





Escribe A. Corbin en su libro "The Foul and the Fragrant: Odor and the French Social Imagination" que: "La proliferación de invernaderos en el siglo XIX ha sido objeto de atención por parte de los historiadores de la vida privada del ser humano. Tras haber sido privilegio de la aristocracia y de los muy ricos durante largo tiempo, los invernaderos se extendieron particularmente en Inglaterra pero también en Europa Central y en Francia…..Extendían el espacio habitado y daban fe de la expansión de la esfera de lo privado. Los invernaderos proporcionaban un lugar para pasear independientemente del tiempo que hiciera, lo que hacía que se confeccionaran pérgolas floridas y se colocaran bancos en ellos. Los invernaderos se convirtieron en lugares donde se daban encuentros fortuitos, citas y aventuras. Allí se burlaba la vigilancia que imperaba sobre el espacio doméstico"

Manet, un pintor que gustaba de reflejar en su pintura la vida privada del ser humano y en especial aquello que se refiere a las relaciones afectivas o sentimentales de la pareja, no podía ser ajeno a ese espacio y así, en un lugar de esos, nos sitúa la escena de su obra "Dans la serre".

En dicha escena vemos a una pareja en una actitud, podríamos calificar, tensa. Ella, sentada en un banco de ese invernadero, elegantemente vestida, tiene la mirada clavada en ninguna parte, como indiferente al hombre que, apoyado en el respaldo de ese banco, no se sabe muy bien si la observa o mira, también ausente, el dibujo de las tablas que adornan su vestido.

La escena ha sido analizada hasta la saciedad por psicólogos, sociólogos y hasta por oftalmólogos que han creído, estos últimos, observar alguna alteración visual en el individuo y se han elaborado numerosas conjeturas acerca de la posible relación existente entre la pareja y la situación que se está viviendo. Así, se ha llegado a estimar que la pareja es un matrimonio pues ambos llevan un anillo en su mano izquierda aunque los hay que aseguran que la relación puede ser una relación adúltera y que ambos estén casados con otras parejas. El que el hombre esté situado al otro lado del banco significa para muchos la separación ya inevitable. La mano desnuda de ella parece que podría aceptar un acercamiento pero la de él impide, con el puro que sujeta entre sus dedos, ese posible roce que inicie el desbloqueo del momento. Las flores junto a ella, del color de su piel, simbolizan la belleza, el lado femenino. Algunos observadores también rebajan el grado de tensión y ven un toque de humor por parte de Manet en la pose algo chulesca e irónica del hombre mientras observa, sonriente, la expresión de mal genio que mantiene su rígida mujer. Dentro de poco todo habrá pasado. 

Genial Manet, como en todas sus obras, despertándonos siempre esa curiosidad y atención hacia todos los aspectos que rodean las mismas, metiéndonos en el cuadro aunque estemos al otro lado del mismo.

La pareja que posó para el pintor fue la formada por el matrimonio Guillemet, buenos amigos de Manet y dueños de una tienda de modas en la Rue de Saint-Honoré. Ella, Jules Guillemet, era de nacionalidad norteamericana y se había hecho famosa por sus originales sombreros. Posó varias veces para Manet y mantuvo correspondencia con él acerca de la moda, tema que siempre interesó al pintor

El invernadero en el que Manet colocó la acción era un pequeño jardín adyacente al estudio que el pintor Otto Rosen tenía en el nº 70 de la Rue d’Amsterdam y que Manet alquiló al pintor durante unos meses entre  1878 y 1879. El banco que aparece en el cuadro es el mismo que aparece en otra obra de Manet  "Madame Manet en el invernadero" pintada por esas fechas y en ese mismo estudio.

La pintura fue presentada al Salón de París de 1879 sin que se le prestase demasiada atención. Poco después la compraría el coleccionista y barítono francés Jean-Baptiste Faure junto con otras dos obras más que pasarían a engrosar la lista de cerca de 70 obras de Manet, propiedad  suya. En 1896 fue adquirida por la Nationalgalerie de Berlín donde permanecería hasta 1945 en que es sacada de Berlín, escondida por los nazis en una mina de sal en Merkers-Kieselbach y descubierta ese mismo año por tropas americanas al fin de la II Guerra Mundial siendo devuelta a la Nationalgalerie, Staatliche Museen  donde puede contemplarse en la actualidad.



6 comentarios:

  1. Cuando leo una entrada tuya siempre me doy cuenta de mi ignorancia a la hora de analizar cualquier pintura. Lo que yo he visto en el cuadro de Manet tiene poco que ver con lo que he contemplado tras la lectura de tu post y es enriquecedor ir siguiendo tus pasos y comprobando la veracidad del análisis. Gracias.
    Saludos

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  2. Coincido con Ambar, de tu mano las pinturas se abren mostrándonos matices que pasan desapercibidos para el profano. Gracias, amigo.

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  3. Me encanta las explicaciones posibles de los cuadros que nos presentas, me gusta primero observar el cuadro y luego leerte a ti y ver si coincidimos. En el de hoy pienso que es una relación extramatrimonial y por las miradas creo que es él, quien le está dando el finiquito a la dama

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  4. Es curioso comprobar las múltiples interpretaciones que suscitan las obras y qué pocas veces trascienden las ideas que los propios autores tuvieron al realizarlas. Aunque, en realidad, el misterio, es parte del encanto de tantas obras, que casi es mejor así.
    Un saludo.

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  5. Manet era un maestro en captar las situaciones cotidianas de la sociedad en que vivía, sin edulcorarlas ni suavizarlas (solo hay que recordar a ese tierno fruto en forma de niña-mujer oferente al público en su Olimpia, un escándalo público que, sin embargo representaba el día a día de los prostíbulos de mayor estatus de París, adonde acudían esos fingidores escandalizados de la alta burguesía y de la nobleza parisina). Es por ello por lo que no me cabe ninguna duda de que esta pareja y sus actitudes responden a un problema matrimonial típico de la burguesía circundante, siempre atada a la moralidad y a las reglas sociales impuestas. Puede ser que él tuviese una amante y ella lo hubiera averiguado (lo raro es que los hombres de la alta burguesía no la tuvieran) o que el matrimonio no fuera feliz por un matrimonio de conveniencia. En general la respuesta no estaría en la pareja que ejerció de modelo, sino en la clase social a la que el pintor pertenecía.
    Un saludo

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  6. Un pintor genuino y rompedor de las normas establecidas del momento. Un poco a su aire intentando encajar constantemente. Siempre ha suscitado críticas de todo tipo, pero a mí me resulta muy natural su pintura a veces pienso que sí los pintores pudieran leer lo que se interpreta de sus cuadros no llevaríamos más de una sorpresa. Este cuadro en particular me emociona verlo no tanto por el cuadro sino por traer a mi memoria la imagen del momento de su descubrimiento en la mina de sal los soldados se quedarían perplejos viendo tanta belleza en un lugar falto de ella. Gracias por compartir su sutil forma de entender el cuadro.
    Saludos.

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