viernes, 1 de abril de 2011

Retrato de Olga - Francis Picabia


Hablar de Francois Marie Martínez Picabia (1879-1953) como pintor resulta complicado pues es imposible encasillarle en ningún estilo. Tocó todos los palos y todos los ismos que le rozaron y de todos recibió su influencia. Picabia fue impresionista, nabi, fauvista, abstracto, cubista, orfista, dadaista, realista y al final de su vida, casi casi, hasta precursor del pop-art.

De ascendencia burguesa, nació en París donde su padre era agregado consular de la embajada de Cuba. Una primera herencia de su abuela en 1900 le permitiría montarse una vida relajada en pleno Montmartre con su primer amor Ermine Orliac y empezar a tomar contacto con el mundo de los impresionistas, los nabis y los fauvistas.

A Hermine Orliac la dejaría en 1909 para casarse con Gabriele Buffet, una joven músico con la que llegaría a tener cuatro hijos. Este matrimonio coincidió con la relación de Picabia con Marcel Duchamp y Jacques Villon y su integración en el grupo cubista cercano a la abstracción llamado el "Grupo de Puteaux".

Despues llegarían el éxito de sus cuadros en Nueva York en 1913, la guerra mundial, Cuba, los viajes y las largas estancias en Barcelona, el Caribe, otra vez Nueva York, sus cuadros sobre "mecanismos" y su incursión en el dadaismo, todo ello llevando siempre una vida bohemia pero rodeada de lujo y que incluiría la separación de su mujer Gabrielle en 1919 para establecerse en un apartamento en París con su nueva amante, Germaine Everling con la que tendría un hijo un año después y al que llamarían Lorenzo.

A partir de 1921, Picabia se iría separando cada vez más del movimiento Dadaista rompiendo definitivamente con ellos después de la entrada de Breton y su fundación del movimiento surrealista. A todo esto, una segunda herencia percibida en 1923 por la muerte de su tío le permitiría continuar con su ritmo de vida de alto nivel convirtiéndose en un enamorado de los yates y los coches deportivos y de lujo de los que llegaría a tener cerca de un centenar. También esta herencia le permitiría abandonar París y establecerse en Mougins, una localidad situada en la vertical de Cannes en plena Costa Azul y donde se construiría una vivienda conocida como el "Chateau de Mai".

A este Chateau llegaría una joven suiza llamada Olga Moehler - la mujer del cuadro que hoy visitamos - contratada como niñera para cuidar al pequeño Lorenzo y que acabaría apartando a Germaine de la vida de Picabia para convertirse en su mujer al casar con él en 1940.

Picabia pintó a Olga Moehler en 1934 dentro de su vuelta pictórica al realismo de acuerdo con las directrices que pregonaba su amiga Gertrude Stein pero, todavía, bajo el efecto de las transparencias, un recurso consistente en superponer imágenes unas sobre otras y que Duchamp definió como “la tercera dimensión sin el recurso de la perspectiva”.

Olga Moehler sobrevivió a Francis Picabia, mantuvo un largo pleito de más de treinta años con los hijos del artista y obtuvo de los tribunales franceses la autoridad moral sobre su obra.

Murió en el año 2002.

Un video relativo a su obra se puede ver pulsando aquí.

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